Has buscado esto de madrugada, con el móvil en la mano y esa sensación de que algo va mal. O lo has buscado a las cinco de la tarde, comparando en tu cabeza con lo que te contó ayer una amiga cuyo bebé «duerme del tirón desde los tres meses». Quiero decirte algo antes de que sigas leyendo: saber cuántas horas duerme un bebé no sirve para aprobar o suspender a nadie, y desde luego no a ti. Soy Alicia Doblas, asesora de sueño infantil y fundadora de El descanso que mereces, y acompaño a familias agotadas a recuperar el descanso con métodos respetuosos. En este artículo tienes la tabla completa de horas de sueño por edad, pero sobre todo tienes lo que casi nunca se explica: por qué tu bebé puede no encajar en ella y qué hacer si no lo hace.
Tabla resumen: causas y pistas clave
| Factor clave | Posible causa principal | Pistas a observar | Enfoque respetuoso |
|---|---|---|---|
| Variación individual | Cada bebé tiene su punto dentro del rango de su edad | Está contento y activo despierto, aunque duerma menos | Fijarse en cómo está, no solo en cuánto suma |
| Ventana de sueño | El rato despierto no encaja con lo que necesita a su edad | Le cuesta dormirse, o llora nada más acostarlo | Ajustar los tiempos de vigilia en tramos pequeños |
| Reparto día/noche | Duerme las horas, pero mal repartidas | Siestas larguísimas y noche corta, o al revés | Recolocar las siestas antes de tocar la noche |
| Hora de acostar | Se acuesta después del pico natural de melatonina | Muy nervioso a última hora, cuesta muchísimo dormirle | Adelantar la hora poco a poco |
| Alimentación nocturna | Más tomas de las que necesita por edad | Se despierta a horas fijas y come muy poco en cada una | Reducir de forma progresiva, nunca de golpe |
Por qué ocurre: las causas reales
La tabla es una orientación, no un examen. Y hay cuatro motivos habituales por los que un bebé sano no encaja del todo en ella.
Los rangos son amplios porque los bebés son distintos
Dentro de un mismo mes de vida hay bebés que necesitan trece horas y bebés que necesitan quince. Los dos están perfectamente. Por eso la tabla da rangos y no cifras exactas.
La pregunta útil no es «¿cuántas horas ha dormido hoy?», sino «¿cómo está cuando está despierto?». Un bebé descansado está activo, curioso y de buen humor entre sueño y sueño. Uno que duerme por debajo de lo que necesita está irritable, le cuesta engancharse a las cosas y se derrumba a la mínima.
[info] Un gráfico de barras con el sueño total por edad, separando el tramo diurno del nocturno, para ver de un vistazo cómo se va desplazando el sueño hacia la noche. Considera añadir una infografía aquí.
Las horas están, pero mal repartidas
Es de lo más frecuente. El total cuadra con la tabla, pero el reparto no: siestas de tres horas por la tarde y noches rotas, por ejemplo.
El sueño diurno y el nocturno no son intercambiables. A medida que tu bebé crece, la proporción se desplaza hacia la noche: a los tres meses puede dormir cinco o seis horas de día, y al año esas horas ya se han reducido a unas tres.
Me escribió una madre hace poco con una frase que resume bien esta confusión: «Alicia, mi hijo de 8 meses duerme 13 horas, justo lo que dices. Pero es que 5 son de día y 8 de noche, y yo llevo meses sin dormir seguido». Las horas estaban. El problema era dónde.
La ventana de sueño se ha quedado desajustada
La ventana de sueño es el rato que tu bebé aguanta despierto antes de que el cansancio se le vuelva en contra. Cambia con la edad y casi nunca avisa de que ha cambiado.
Si la ventana se queda corta, no llega con suficiente sueño y le cuesta dormirse. Si se pasa de largo, su cuerpo empieza a segregar cortisol —la hormona del estrés— para sostener el sobrecansancio, y entonces tienes a un bebé agotado, nervioso e incapaz de relajarse. Y cuando por fin se duerme, se despierta enseguida.
Se acuesta demasiado tarde
El pico natural de melatonina se produce entre las siete y las nueve de la noche. Acostar después de esa franja suele traducirse en más despertares, no en menos, por mucho que parezca que «así llega más cansado».
Es la corrección más sencilla de todas y una de las que más cambia las noches.
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Estrategias prácticas y respetuosas
Empieza por la tabla, pero léela bien
Esta es la tabla que uso con las familias. Busca el rango de edad de tu hijo y quédate con las cuatro columnas: cuánto suma al día, cómo se reparte, cuántas siestas le tocan y cuánto puede aguantar despierto.
| Edad | Sueño total | Sueño diurno | Sueño nocturno | Siestas | Ventana de sueño |
|---|---|---|---|---|---|
| 0 - 3 meses | 14 - 17 h | 5 - 6 h | 9 - 10 h | 4 - 6 | 40 min - 1 h |
| 4 - 6 meses | 13 - 15 h | 4 - 5 h | 10 - 11 h | 3 - 4 | 1 - 2 h |
| 7 - 9 meses | 12 - 14 h | 3 - 4 h | 10 - 11 h | 2 - 3 | 2 - 3 h |
| 10 - 12 meses | 12 - 14 h | 3 h | 10 - 12 h | 2 | 3 - 4 h |
| 12 - 18 meses | 11 - 14 h | 2,5 - 3 h | 10 - 12 h | 1 - 2 | 3 - 5 h |
| 18 - 24 meses | 11 - 14 h | 2 - 2,5 h | 11 - 12 h | 1 | 5 - 6 h |
| 24 - 36 meses | 10 - 13 h | 2 h mínimo | 11 - 12 h | 1 | 5 - 7 h |
| 3 - 6 años | 10 - 12 h | 1 h máximo | 11 - 12 h | 0 - 1 | 7 - 12 h |
Un detalle que se pasa por alto siempre: las ventanas son más cortas al principio del día y se van alargando según avanza. La primera de la mañana es la más corta de todas. Si esa columna es la que más te descoloca, la desarrollo entera en el artículo sobre las ventanas de sueño por edad.
[tip] No persigas el número exacto durante una semana entera. Observa tres días seguidos, saca la media y compara. Un día suelto no dice absolutamente nada.
Anota antes de cambiar nada
Es el primer pilar de mi método y el que más gente se salta. Durante tres días, apunta:
- La hora a la que se despierta por la mañana.
- Cada siesta: a qué hora empieza, a qué hora acaba y cuánto tardó en dormirse.
- La hora a la que se acuesta por la noche y los despertares.
- Cómo estaba de humor al despertar de cada sueño.
Con eso delante vas a ver el patrón en cinco minutos. Sin eso, cualquier cambio que hagas es a ciegas.
Construye la rutina de atrás hacia delante
Fija primero la hora a la que quieres que se despierte y la hora a la que quieres que se acueste. A partir de ahí encaja las siestas usando las ventanas de su edad.
Por ejemplo, un bebé de 7 a 9 meses al que le tocan de 3 a 4 horas de sueño diurno repartidas en dos o tres siestas: puede ser una de hora y media por la mañana y otra de dos por la tarde, o tres más cortas. No hay una única combinación correcta.
Y vigila la hora de dormir: lo ideal está entre las 19:30 y las 20:30.
Protege las siestas, aunque no sean perfectas
Aquí hay un mito que conviene desmontar: quitar siestas no mejora la noche. Un bebé descansado duerme mejor de noche que uno que llega arrastrando cansancio acumulado.
Si tu bebé solo hace siestas en brazos o en el carro, que las haga así. Es mejor una siesta imperfecta que ninguna siesta. Ya trabajaremos el cómo más adelante; primero que duerma. Si las siestas son vuestro punto débil, lo desarrollo entero en el artículo sobre las siestas problemáticas y cómo alargarlas.
[tip] Una buena noche siempre empieza por un buen día. Si el día está descolocado, la noche lo va a estar también, por mucho ritual que hagas a las ocho.
Aprende a leer sus señales, no el reloj
Hasta los diez meses aproximadamente, las señales de sueño son muy evidentes y valen más que cualquier tabla:
- Tempranas, cuando hay que actuar: mirada perdida, baja la actividad, pierde interés por los juguetes.
- Justas, ya es la hora: bostezos, se lleva las manos a la boca, quejidos suaves.
- Tardías, ya se ha pasado: llanto inconsolable, no hay forma de calmarle, hiperactividad rara.
A partir de los diez meses se difuminan y conviene guiarse más por los rangos de la tabla.
Revisa las tomas nocturnas si tu bebé ya tiene edad
Muchos despertares que parecen de hambre son de costumbre. Estas son las tomas que pueden ser normales según la edad:
| Edad | Tomas nocturnas |
|---|---|
| 6 - 9 meses | 2 - 3 |
| 9 - 12 meses | 1 - 2 |
| 12 - 18 meses | 0 - 1 |
| Más de 18 meses | 0 |
Si tu bebé hace más de las que le corresponden, se pueden ir reduciendo de forma progresiva, nunca de golpe.
[alert] Estas cifras son orientativas y no aplican igual a todos los casos. Si tu bebé es prematuro, tiene bajo peso o algún problema de crecimiento, consulta antes con tu pediatra.
Da tiempo antes de juzgar el resultado
Un cambio de horarios necesita entre siete y diez días para asentarse. Si cambias de estrategia cada dos noches, lo único que consigues es que tu bebé no llegue a aprender ninguna.
Puedes ver todos los temas del sueño ordenados por bloques en la guía del sueño infantil, y si lo que os ha descolocado todo fue el cambio de los cuatro meses, ahí tienes el artículo sobre la regresión del sueño de los 4 meses.
Señales de alerta: cuándo consultar al pediatra
La mayoría de las veces, un bebé que duerme algo por debajo de la tabla pero está bien despierto no tiene ningún problema. Estas situaciones sí merecen una consulta:
- Duerme muy por debajo del rango de su edad de forma mantenida y está apático o irritable todo el día.
- No gana peso o se ha estancado en su curva de crecimiento.
- Ronca de forma habitual, respira con mucho ruido o hace pausas al respirar.
- Se despierta con llanto muy intenso que no se parece a su llanto normal y no cede con nada.
- Duerme muchísimo más de lo que le corresponde y cuesta despertarle para comer.
Antes de trabajar el sueño conviene tener descartadas causas físicas como el reflujo, una alergia alimentaria, una otitis o una anemia. Ningún plan de sueño funciona sobre un bebé que está incómodo o dolorido, y ninguna tabla sustituye una valoración pediátrica.
Puntos clave para recordar
- Cuántas horas duerme un bebé depende de su edad, pero también de él: los rangos son amplios a propósito.
- Fíjate en cómo está despierto, no solo en cuánto suma el contador del día.
- El mismo total de horas repartido de otra forma cambia por completo cómo se vive la noche.
- Las ventanas de sueño son más cortas al empezar el día y se alargan según avanza.
- La franja ideal para acostar por la noche está entre las 19:30 y las 20:30.
- Quitar siestas no mejora la noche: un bebé descansado duerme mejor que uno sobrecansado.
- Anota tres días antes de cambiar nada, y da entre siete y diez días a cada cambio.
Preguntas frecuentes
¿Es normal que mi bebé duerma menos horas de las que dice la tabla?
Sí, siempre que esté bien cuando está despierto. Los rangos de la tabla son amplios porque dentro de una misma edad hay bebés que necesitan bastante menos sueño que otros, y los dos son perfectamente normales. La señal que de verdad importa es su estado: si está activo, curioso y de buen humor entre sueño y sueño, y gana peso con normalidad, lo más probable es que esté durmiendo lo que necesita aunque no coincida con la cifra.
¿Cuenta el sueño de las siestas dentro del total de horas?
Sí, el total incluye todo lo que duerme en veinticuatro horas, siestas y noche juntas. Por eso en la tabla verás las columnas separadas: te interesa no solo cuánto suma, sino cómo se reparte. Un bebé de nueve meses que duerme trece horas repartidas en cinco de día y ocho de noche está durmiendo lo mismo que otro que hace tres de día y diez de noche, pero las dos familias viven noches completamente distintas.
¿Tengo que dejar llorar a mi bebé para que duerma las horas que le tocan?
No, en ningún caso, y no hace falta. Ajustar los horarios, las ventanas de sueño y la hora de acostar son cambios que se hacen de día y con el bebé despierto, así que no tienen absolutamente nada que ver con dejar llorar a nadie. De hecho, la mayoría de las veces que una familia consigue acercarse a las horas de su edad es simplemente porque ha recolocado las siestas y ha adelantado la hora de dormir, no porque haya aplicado ningún método.
¿Y si ya he probado de todo y sigue sin dormir lo que debería?
Lo primero es comprobar cuánto tiempo le has dado a cada cambio: si llevas semanas probando cosas distintas cada dos o tres noches, es muy probable que ninguna haya tenido tiempo de asentarse. Elige un ajuste, mantenlo entre siete y diez días y mira la tendencia, no el día suelto. Si aun así el patrón no se mueve, merece la pena que alguien mire vuestros registros concretos, porque casi siempre hay dos o tres factores actuando a la vez y desde fuera se ven mucho antes.
¿A qué edad empieza un bebé a dormir toda la noche seguida?
No hay una edad exacta, y esa es probablemente la respuesta que menos gusta. A partir de los cinco o seis meses muchos bebés pueden encadenar tramos largos, pero eso depende mucho más de sus hábitos de sueño que de su edad en el calendario. Un bebé que sabe volver a dormirse por sí solo entre ciclo y ciclo lo consigue mucho antes que otro que necesita ayuda en cada microdespertar, aunque tengan exactamente los mismos meses.
Si has llegado hasta aquí y sigues con la sensación de que las cuentas no os salen, en la Guía del Sueño Infantil tienes esta tabla junto con las herramientas para construir la rutina completa de tu bebé: calculadora de horarios, constructor de ritual y checklist de implementación. Y si prefieres que miremos vuestro caso concreto, la valoración gratuita de 15 minutos está siempre disponible.

